miércoles, 7 de noviembre de 2012

Impagos,huelga,solidaridad y redes sociales.


"Después de una larga cola debajo del paraguas, el paciente llega al mostrador...Lo siento,
se me ha terminado...Y no tengo dinero para más"


Me ha conmovido especialmente este tuit que hoy mismo, al tercer día de la huelga, escribió en la red social twiter Carlos, compañero farmacéutico @Farmacarlos  que ejerce su profesión en la Comunidad Valenciana, y que al igual que el resto de los compañeros de dicha comunidad está afectado por los impagos de casi seis meses de la Consellería de Sanitat, principal responsable de la situación.



Sigo leyendo y otro farmacéutico tuitero Andrés, farmacéutico rural de Segovia, @acreviriego le responde a Carlos:"¡Es muy fuerte! Hay prioridades y me gustaría que el medicamento fuera una de ellas. Nuestra administración ha de dar respuesta"



María @farmaciabarbera  farmacéutica afectada por los impagos, hace un RT de lo que escribe Javito @javizazox farmacéutico opositor a FIR. : "Como farmacéutico mando todo mi APOYO a las farmacias de la Comunidad Valenciana ante los impagos. Situación insostenible!!!”



Y así me podría pasar la tarde leyendo las reivindicaciones de los farmacéuticos valencianos, leyendo y releyendo tantas y tantas muestras de solidaridad, a las cuales me sumo, y que los compañeros farmacéuticos, otros profesionales sanitarios y otros tantos tuiteros están mostrando a través de las redes sociales.



Las farmacias valencianas afrontan su tercer día de huelga ya con problemas de desabastecimiento de  medicamentos, cuyo coste no pueden asumir por la falta de liquidez debida a que el retraso de seis meses en el pago, produce grandes dificultades a los farmacéuticos en su labor de adquirir los medicamentos que los pacientes precisan para su salud.



Los pacientes necesitan los tratamientos que les han sido prescritos en recetas oficiales en función de sus necesidades.Tratamientos que una vez dispensados en la farmacia, generan la factura de los medicamentos.
Esta factura no es generada por los farmacéuticos, profesionales que en la labor diaria de atención al paciente prestan o prestamos  un servicio público, servicio que bajo mi punto de vista debería ser garantizado por las administraciones sanitarias.



El pago de la factura de los medicamentos dispensados en las farmacias españolas debería ser prioritario para las comunidades autónomas,en sus partidas presupuestarias.



Me preocupan los impagos y los  retrasos en el pago de la factura de los medicamentos,que como ya es tristemente conocido, han sucedido y están ocurriendo en algunas comunidades autónomas de nuestro país, no solamente en la Comunidad Valenciana.



El pasado mes de marzo, en el Congreso de los Diputados fué presentada una propuesta por parte del grupo parlamentario del PSOE, a través de la que se pretendía que se aprobase dar igual prioridad al pago de la factura farmacéutica del SNS, de las oficinas de farmacia que a las nóminas de los profesionales sanitarios. Desde aquí me gustaría agradecérselo a José Martínez Olmos @PmOlmos tuitero, portavoz de Sanidad PSOE  en el  Congreso de los Diputados y médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, sensibilizado con los impagos que están sufriendo las oficinas de farmacia y autor de dicha proposición.


No salió adelante, porque tuvo los votos en contra del PP, y todavía hoy no entiendo el porqué.


Quiero expresar mi solidaridad con la situación que viven las farmacias valencianas, y con las actuaciones que han decidido llevar a cabo, debido a que el gobierno valenciano no puede hacer frente al gasto en medicamentos de sus ciudadanos.



Ana Prieto Nieto
Farmacéutica comunitaria


sábado, 3 de noviembre de 2012

Euro por receta...otra vuelta de tuerca



Soy farmacéutica y me opongo a que los ciudadanos paguen un euro por receta. No entiendo una medida disuasoria que prioriza lo económico por encima de lo sanitario.

El euro por receta, el copago y la desfinanciación son medidas de recorte, recaudatorias, disuasorias  y que gravan la enfermedad, con posibles perjuicios sobre pacientes, especialmente a los de rentas más bajas, que podrían elegir prescindir de los medicamentos que les han sido prescritos  y que necesitan para su salud. La enfermedad no se elige. Ni los enfermos son los responsables del gasto sanitario.

El euro por receta es demoledor para las rentas medias, cada día con menor poder adquisitivo, porque se suma al copago de julio y amedicamentazo de septiembre, que ya incrementaron el coste de las medicinas. Para los pensionistas es aún peor, suelen ser pacientes crónicos y polimedicadosy tener pensiones bastante bajas. En los últimos meses, además los pensionistas son la esperanza y el sustento de familias enteras que se han quedado sin ingresos.

El euro por receta rompe la cohesión del sistema nacional de salud, porque establece diferencias en el acceso a los medicamentos según el lugar de España donde se viva.

El euro por receta producirá una desincentivación en la retirada de recetas, lo que significa que los enfermos no utilizarán su medicación, hecho especialmente grave en el caso de las enfermedades silenciosas.

¿Quién va a evaluar los efectos sobre la salud de los pacientes y el coste económico derivado de estas medidas, euro por receta, copago y desfinaciación?.
¿Cómo están ya los indicadores de salud de los ciudadanos?.

Hay otros nichos de ahorro, lo sabemos todos.
Igual que ha ocurrido con el copago, la recaudación del euro por receta no va a ir a los presupuestos de sanidad. 

A partir del 1 de enero de 2013, Madrid seguirá la senda trazada por Cataluña y cobrará un euro por receta.

No entiendo ni comparto que se establezcan medidas disuasorias en el acceso al medicamento. Me parece un disparate sanitariamente hablando. Las farmacias dispensan medicamentos previamente prescritos por un médico del sistema nacional de salud, quien considera que el paciente los necesita.

¿Tiene alguna lógica sanitaria “disuadir” al paciente para que no retire los medicamentos prescritos, en la farmacia?

Compañeros, ciudadanos, pacientes, no guardemos silencio, no permitamos estas medidas disuasorias, que  implican recortes y barreras en el acceso a los medicamentos.


Ana Prieto Nieto
Farmacéutica comunitaria.